El cuidado de la casa
- 15 dic 2015
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Una persona distinguida sabe en el interior de la casa, dentro de la intimidad y la confianza, guardar las reglas del buen tono.
En el interior de la casa.
Una vez que hemos examinado cuanto las reglas de la sociedad exigen en sus relaciones con ella, veamos lo que la distinción y talento de la mujer reclaman para el interior del hogar.
Hay además otra poderosa razón de egoísmo que aconseja a las mujeres no olvidar nunca los detalles de la corrección en el interior de la casa; la elegancia que da el hábito y la costumbre de obrar correctamente.
La existencia de la mujer, en general, se divide en dos fases muy distintas: antes del matrimonio y después de él.
En la primera parte de su vida, la joven se esfuerza por ser grata al amado, despliega todas sus seducciones, su gracia física, su talento. Va, en una palabra, a la conquista de un marido.
La gran dificultad no consiste en encontrarlo, sino en conservar después su amor.
"El orden es fundamental dentro de una casa"
La mujer casada, necesita una gran suma de dulzura, paciencia, indulgencia, igualdad de humor, prudencia, orden y economía.
No es esto, con ser tanto, todo lo que se necesita. La mujer ha de conservarle la ilusión; es preciso que aparezca siempre bella, elegante, distinguida, con deseo de agradar, y que sepa guardar el respeto dentro de la confianza, para que siempre tenga las fórmulas sociales y sea el enamorado que le lleve flores y blondas.
Una mujer, por buena que sea, si se muestra siempre descuidadamente a su marido, acaba por perder para él los encantos.
Verla desde por la mañana sin corsé, despeinada, en desorden, mezclándose en las mil pequeñeces domésticas, regañando y aburriendo al marido con una insulsa charla, parecerá exagerado, pero es el origen de la desgracia de muchos matrimonios.
Así, pues, la mujer necesita en el hogar una discreción suma para no caer nunca en la vulgaridad.
















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